martes, octubre 19, 2010

Y Por Fín el Otoño


Cuando estas noches de Otoño al filo de la madrugada el astrónomo urbanita se asome a su azotea, mucho antes de ver el cielo sabe con que se va a encontrar. Octubre es un mes que le reserva una especie de batiburrillo de objetos variados, como si de un “todo a cien” se tratara. En el cenit, las constelaciones propias de la estación otoñal dibujan sus figuras sobre el cielo azul marino desvaído de su polucionada ciudad. El alado Pegaso sobre cuyo lomo cual lady Godiva, Andrómeda muestra todos sus secretos, ocupa el centro de la escena rodeado por Casiopea, Perseo, El Triángulo, Aries, Drago y las Osas al Norte; Auriga, el Toro, y un naciente Orión perseguido por Los Gemelos por el Este, y al Oeste y Sur las constelaciones del verano que prácticamente se ponen a esa hora, y se despiden hasta el año que viene.

Los días, como decían nuestras abuelas, decrecen “la patita de una gallina”, que poco a poco se suma a la noche que cada vez es mas larga. En la ciudad, el conocedor sabe apreciar estos momentos, y es por varias causas, entre otras la largura de las sombras nocturnas, y la estabilidad del ambiente. Téngase en cuenta que prácticamente los aparatos de aire acondicionado apenas si funcionan, y las calefacciones casi nada, por tanto la turbulencia ciudadana es mínima. Si a eso añadimos que las temperaturas son bastante suaves, la observación urbana está totalmente garantizada. Sólo una cosa debería poder solucionarse, y seguramente se solucionará con el tiempo: que la luz que desperdiciamos y tiramos a la atmósfera desde nuestras muy bien alumbradas ciudades, y que tanto dinero nos cuesta a todos, pudiera ser reconducida y bien empleada, cual manantial de agua vivificadora para nuestra afición. Todo se andará y seguramente algún día no muy lejano las autoridades responsables harán unas leyes capaces para ello.

Mientras tanto, y aprovechando que comienza un nuevo curso despues de las merecidas vacaciones, podremos aprovechar las noches que nos depara este otoño cuasi primaveral haciendo fotos como la que antecede, la de la estrella doble Almach, ya que para ello aún no hay cintaminación luminica que los impida. A Dios gracias.



1 Comments:

At 9:49 a. m., Blogger asimovo said...

Una cosa curiosa del otoño que siempre me llama la atención es que las constelaciones parecen congelarse al atardecer. Alargan los días y eso compensa la traslación de la Tierra alrededor del Sol. Cuiroso efecto.
La imagen de la doble muy guapa.

Saludos.

 

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